El cuello uterino es la parte inferior del útero y funciona como un canal hacia la vagina. Se diagnostican más de 11,000 casos de cáncer de cuello uterino nuevos cada año, según el Instituto Nacional de Cáncer.

Los médicos han identificado afecciones precancerosas para el cáncer de cuello uterino. Los cambios en la forma, el tamaño y la cantidad de células en la superficie del cuello uterino pueden comenzar a notarse en mujeres de entre 25 y 35 años. Cuando estos cambios se hacen más notables, la afección se conoce como displasia o neoplasia intraepitelial cervical 1. Los cambios de mayor tamaño de la misma clase se llaman displasia grave, CIN 2 o 3 o carcinoma in situ. Esto suele ocurrir en mujeres de entre 30 y 40 años. La mayoría de las afecciones precancerosas se pueden tratar antes de que el cáncer pueda desarrollarse.

Factores de riesgo

  • Fumadores
  • VIH
  • Clamidia
  • HPV (papiloma humano); ciertas cepas
  • Dieta pobre o baja en frutas y verduras
  • Píldoras anticonceptivas (uso a largo plazo)
  • Antecedentes materiales
  • DES (dietilestilbestrol) - Hijas de mujeres que tomaron DES durante el embarazo para evitar abortos.

Síntomas

Los síntomas son leves o inexistentes. Las pruebas de Papanicolau y los exámenes pélvicos son los únicos estudios confiables para detectar el crecimiento precanceroso o canceroso. Sin embargo, el dolor o la presencia de sangre durante relaciones sexuales, la secreción vaginal inusual y manchas de sangre fuera del ciclo menstrual regular son síntomas posibles.

Detección y diagnóstico

Deben realizarse pruebas de Papanicolau con regularidad. El médico extrae una muestra de tejido del cuello uterino y lo envía a un laboratorio para examinarlo. Durante una colposcopia, el médico examina el cuello uterino con un instrumento de aumento. Si se encuentran anormalidades, se pueden extirpar para detener el crecimiento precanceroso antes de que se convierta en cáncer.

En una cistoscopia o protoscopia, el médico utiliza un tubo fino con luz para determinar si el cáncer se ha extendido a la vejiga o al recto.

Durante una biopsia, un patólogo examina una porción del tejido con un microscopio.

Las pruebas de diagnóstico por imágenes, tales como los rayos X, TC o IRM pueden ayudar al médico a detectar si el cáncer se ha diseminado.

Opciones de tratamiento

Se puede realizar una cirugía para extirpar el crecimiento anormal o maligno. Si el cáncer solo se encuentra en la superficie del cuello del útero, el cirujano puede realizar una cirugía láser, una criocirugía o electrocirugía. Si el cáncer se ha infiltrado pero se limita al cuello del útero, el tumor se puede extirpar dejando el útero y los ovarios. Si el cáncer se ha expandido fuera del cuello uterino, un cirujano puede realizar una histerectomía, lo que requiere la extirpación de todo el útero y posiblemente las trompas de falopio, los ovarios y los ganglios linfáticos circundantes.

La radioterapia implica la destrucción de células cancerosas con rayos X intensos dirigidos específicamente a la masa cancerígena. Se puede administrar radioterapia externamente o localizarla internamente en el área a tratar. Los efectos secundarios pueden incluir dificultad para orinar, náuseas, pérdida de gusto y apetito, pérdida de peso y cambios en la textura de la piel.

La quimioterapia suele combinarse con otros tratamientos. Los medicamentos oncológicos se administran a través de un catéter directamente en la vena o se toman por vía oral. Debido a que estos medicamentos destruyen a las células de crecimiento rápido, también pueden destruir a las células no cancerosas. Los efectos secundarios varían, pero en general se puede esperar pérdida de cabello, náuseas, vómitos, diarrea, pérdida del apetito y menor resistencia a la infección.

Las terapias biológicas usan productos del sistema inmunitario de nuestro cuerpo. Dado que nuestros anticuerpos combaten una infección, los anticuerpos de laboratorio pueden realizar la misma función. Se sabe que el interferón, una proteína generada generalmente por los glóbulos blancos, reduce o detiene el crecimiento del cáncer de cuello uterino. Este tratamiento a menudo se combina con quimioterapia.