El cuello uterino es la parte inferior del útero y sirve como canal hacia la vagina. Cada año se diagnostican más de 11,000 casos nuevos de cáncer de cuello uterino, según el Instituto Nacional del Cáncer.

Los médicos han identificado condiciones precancerosas para el cáncer cervical. Los cambios en la forma, el tamaño y el número de células en la superficie del cuello uterino pueden comenzar a ocurrir entre las edades de 25 y 35 años. Cuando estos cambios se vuelven más pronunciados, la afección se conoce como Displasia o Neoplasia Intraepitelial Cervical 1. Cambios a mayor escala del mismo tipo se denominan displasia severa, CIN 2 o 3 o carcinoma in situ. Esto generalmente ocurre entre las edades de 30 y 40. La mayoría de las afecciones precancerosas se pueden tratar antes de que el cáncer tenga la posibilidad de desarrollarse.

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Factores de riesgo

  • De fumar
  • VIH
  • La clamidia
  • VPH (virus del papiloma humano): ciertas cepas
  • Dieta pobre o baja en frutas y verduras.
  • Pastillas anticonceptivas: uso a largo plazo
  • Historia familiar
  • DES (Dietilestilbestrol): hijas de mujeres que tomaron DES durante el embarazo para prevenir abortos espontáneos

VPH y riesgo de cáncer de cuello uterino

El VPH es un virus extremadamente común con más de 100 cepas diferentes, pero se ha encontrado que 14 aumentan significativamente los riesgos de cáncer. La prevención es importante. Dos exámenes (Papanicolaou y VPH) pueden ayudar a prevenir el cáncer de cuello uterino o detectarlo temprano. 

¿Cuándo debo hacerme la prueba?

De 21 a 29, debe hacerse una prueba de Papanicolaou cada tres años si sus resultados son normales. De los 30 a los 65 años, puede recibir una prueba de Papanicolaou, una prueba de VPH o ambas. A partir de los 65 años, es posible que ya no necesite realizar estas pruebas. Hable con su médico para obtener más información.  

 

Los síntomas

Los síntomas son leves o inexistentes. Las pruebas de Papanicolaou y los exámenes pélvicos son las únicas formas confiables de detectar el crecimiento precanceroso o canceroso. Sin embargo, el dolor o la sangre durante las relaciones sexuales, el flujo vaginal inusual y las manchas de sangre fuera del ciclo menstrual regular son posibles síntomas.

Detección y diagnóstico

Las pruebas de Papanicolaou se deben realizar regularmente. El médico extrae una muestra de tejido del cuello uterino y la envía a un laboratorio para su examen. Durante una colposcopia, el médico observa el cuello uterino a través de un instrumento de aumento. Si se encuentran anormalidades, se pueden eliminar para que el crecimiento precanceroso se detenga antes de que se convierta en cáncer.

En una cistoscopia o protoscopia, el médico usa un tubo delgado con luz para determinar si el cáncer se ha diseminado a la vejiga o al recto.

Durante una biopsia, un patólogo examina una pieza de tejido bajo un microscopio. 

Las pruebas de diagnóstico por imágenes, como radiografías, tomografías computarizadas o resonancias magnéticas, pueden ayudar al médico a detectar si el cáncer se ha diseminado.

Opciones de tratamiento

Cirugía se puede realizar para eliminar el crecimiento anormal o maligno. Si el cáncer se limita a la superficie del cuello uterino, un cirujano puede realizar cirugía con láser, procedimientos de congelación o quema. Si el cáncer ha penetrado pero se limita al cuello uterino, el tumor se puede extirpar sin afectar el útero y los ovarios. Si el cáncer se ha diseminado fuera del cuello uterino, un cirujano puede realizar una histerectomía, extirpando todo el útero y posiblemente las trompas de Falopio, los ovarios y los ganglios linfáticos circundantes.

Terapia de radiación Implica matar las células cancerosas con rayos X intensos dirigidos solo al crecimiento canceroso. La radiación puede administrarse externamente o colocarse internamente en el área objetivo. Los efectos secundarios pueden incluir dificultad para orinar, náuseas, pérdida del gusto y del apetito, pérdida de peso y cambios en la textura de la piel.

Quimioterapia a menudo se combina con otros tratamientos. Los medicamentos contra el cáncer se administran a través de un catéter directamente en la vena o se toman por vía oral. Como estas drogas matan las células que crecen rápidamente, las células no cancerosas también pueden ser destruidas. Los efectos secundarios varían, pero en general, se puede esperar pérdida de cabello, náuseas, vómitos, diarrea, pérdida de apetito y una menor resistencia a la infección.

Terapias biologicas hacer uso de productos en el propio sistema inmune del cuerpo. Dado que nuestros anticuerpos combaten las infecciones, los anticuerpos fabricados en laboratorio pueden cumplir la misma función. Se sabe que el interferón, una proteína generalmente generada por los glóbulos blancos, reduce o detiene el crecimiento del cáncer cervical. Este tratamiento a menudo se combina con quimioterapia.