El cáncer de próstata es el segundo tipo de cáncer más común entre los hombres estadounidenses. El Instituto Nacional del Cáncer estima que hay casi 200,000 casos recién diagnosticados de cáncer de próstata anualmente en los Estados Unidos. Además, el cáncer de próstata es la segunda causa más común de muerte por cáncer en hombres en los Estados Unidos, y mueren aproximadamente 28,000 hombres cada año.

La próstata en una glándula del tamaño de una nuez que se encuentra en el sistema reproductor masculino, antes del recto justo debajo de la vejiga. Rodea la uretra, el tubo que lleva la orina desde la vejiga hasta la punta del pene. Además, los nervios responsables de las erecciones están ubicados en cualquiera de los lados de la próstata. El objetivo principal de la próstata es producir fluido seminal, que transporta el esperma durante el orgasmo masculino. La glándula prostática normal es bastante pequeña y pesa alrededor de una onza aproximadamente.

El cáncer de próstata ocurre cuando se forma un tumor maligno en la glándula prostática. Si no se atiende, el cáncer puede crecer y propagarse más allá de la próstata en los tejidos adyacentes y los ganglios linfáticos, además de hacia partes más distantes del cuerpo, como los huesos, los pulmones y el hígado.

Factores de riesgo

  • Edad (la mayoría de los pacientes son mayores de 65)
  • Antecedentes materiales
  • Los hombres afroamericanos tienen más probabilidades de contraer este tipo de cáncer
  • Las dietas con mucha carne roja y productos lácteos grasos y pocas frutas y vegetales
  • Inactividad física

Síntomas

  • Orina frecuente, especialmente de noche
  • Dificultad para comenzar a orinar o para aguantar la orina
  • Orina débil o imposibilidad de orinar
  • Dolor al orinar
  • Dolor al eyacular
  • Dificultad para tener una erección
  • Sangre en el semen u orina
  • Dolor en la espalda inferior, caderas o en la parte superior de los muslos

Podcast: Cómo influyen las nuevas pautas de exámenes de detección en la próstata en la salud del hombre

Aprenda sobre las nuevas pautas de exámenes de detección en la próstata en este podcast de educación de la salud. Las pautas aconsejan que exista un proceso de toma de decisiones compartido entre los pacientes y sus proveedores.

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Detección y diagnóstico

Si un paciente tiene diferentes síntomas o factores de riesgo, las siguientes pruebas pueden diagnosticar cáncer de próstata.

  • PSA (antígeno prostático específico): el PSA se ha utilizado como un indicador del cáncer temprano de próstata potencialmente curable. Puede identificar pacientes con cáncer de próstata no detectable en la prueba digital rectal con la ayuda de un análisis de sangre.
  • Tomografía computarizada e IRM: una tomografía computarizada (TC) es una serie de imágenes detalladas de áreas dentro del cuerpo tomadas desde ángulos diferentes; una computadora enlazada a una máquina de rayos X crea las imágenes. Las imágenes por resonancia magnética (IRM) son un procedimiento en el que se usan ondas radiales y un potente imán enlazados a una computadora para crear fotografías detalladas de áreas del interior del cuerpo. Estas dos pruebas se utilizan para evaluar si el tumor se ha extendido más allá de los límites de la glándula prostática o en los ganglios linfáticos ubicados alrededor de la próstata.
  • Evaluación de ganglios linfáticos pélvicos
  • Gammagrafía ósea con radionúclidos: un examen que se utiliza para ver si el cáncer de próstata se ha diseminado a los huesos. Esta prueba se realiza para descartar una metástasis en la estructura ósea del organismo.
  • Escaneo del anticuerpo monoclonal (ProstaScint): es una nueva prueba que utiliza un compuesto que reconoce una proteína del tejido prostático y que puede ser útil para detectar la propagación del cáncer en áreas externas de la próstata. Este escaneo es similar a la gammagrafía ósea, donde se inyecta una solución intravenosa con partículas radioactivas muy pequeñas que luego se monitorean en varios momentos mientras circulan por el organismo.

Opciones de tratamiento

Muchos factores afectan las opciones de tratamiento, como la etapa del cáncer, la edad del paciente y su estado general de salud.

La cirugía tradicional es el tratamiento más común, especialmente en el cáncer de próstata en las primeras fases. Con una incisión en el abdomen (prostatectomía retropúbica radical) o entre el escroto y el ano (prostatectomía perineal radical), el cirujano puede extirpar toda la próstata incluyendo los ganglios linfáticos adyacentes. O, en una resección transuretal de la próstata (TURP), el cirujano utiliza la electricidad que genera el extremo de un pequeño instrumento para extirpar solo la porción cancerosa de la próstata. La cirugía prostática puede tener como efectos secundarios la pérdida del control vesical y la impotencia.

Cirugía robótica
La prostatectomía robótica es un método mínimamente invasivo para extirpar la glándula prostática a través de avances en tecnología robótica e informática. Con el robot da Vinci, los cirujanos cuentan con más precisión, lo cual disminuye el riesgo de incontinencia e impotencia para los pacientes, si se compara con la cirugía de cáncer de próstata estándar. En el The George Washington University Hospital, se realizan más cirugías de cáncer de próstata con el robot da Vinci que en cualquier otro hospital de la región.

Es posible que la cirugía no sea una opción práctica si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos.

La radioterapia con haz externo mata las células cancerosas con rayos X intensos dirigidos específicamente a la masa cancerígena. Con los avances de la tecnología, hay equipos médicos específicos que pueden emitir radiaciones desde fuera del cuerpo del paciente o se pueden colocar materiales radioactivos internamente en el área precisa. Los pacientes pueden recibir una o ambas formas de radioterapia, en dependencia de la magnitud del cáncer.

La braquiterapia es el método más avanzado de implantación de semillas radioactivas. Este método utiliza los últimos avances del cálculo computarizado para la colocación interna de semillas y lograr una efectividad máxima con el mínimo de efectos secundarios. La dosis de cada semilla se personaliza al momento de la cirugía, para ajustar el tamaño a la glándula prostática en particular. Por lo general, los efectos secundarios de la radioterapia incluyen la fatiga extrema, aunque los médicos recomiendan mantenerse activo durante el tratamiento. Los pacientes pueden sufrir de orina dolorosa o frecuente, diarrea o impotencia. La radioterapia de haz externo produce frecuentemente la pérdida del cabello e irritación de la piel del área de tratamiento. Sin embargo, la radiación interna tiene menos probabilidades de afectar la función eréctil pero tiende más a provocar la incontinencia temporal.

La terapia hormonal puede impedir que las células del cáncer de próstata obtengan las hormonas masculinas que necesitan para crecer, incluso si se han propagado a otras partes del cuerpo. La terapia hormonal no cura el cáncer de próstata, pero puede controlarlo.

En la crioterapia, se congela la próstata rápidamente para matar las células cancerosas. Este procedimiento se realiza colocando sondas en la próstata mientras el paciente está bajo los efectos de anestesia. Los datos de supervivencia sugieren que la crioterapia para el cáncer de próstata localizado es, al menos, igual que la radioterapia ya sea con implantación de semillas o de haz externo.

El monitoreo de un proceso de enfermedad es una alternativa aceptada para quienes desean evitar o postergar los efectos secundarios de las otras formas de terapia. Los buenos candidatos para el monitoreo tienen una esperanza de vida relativamente corta, calculada según la edad y las afecciones médicas coexistentes. La desventaja del monitoreo es el riesgo del avance consecuente, y posiblemente incurable, de la enfermedad. Adicionalmente, el monitoreo coloca al paciente en riesgo de tener complicaciones por cuenta del avance de la enfermedad, como dolor, obstrucción urinaria, fracturas patológicas, obstrucción de uréteres y compresión de la columna vertebral. Por tanto, la opción del monitoreo debe sopesarse contra las desventajas potenciales de no recibir tratamiento.

Investigaciones en el GW Hospital

El GW Hospital está a la vanguardia en cuanto al desarrollo de nuevas técnicas de diagnóstico, ya sean para afecciones benignas (no cancerosas) o malignas (cancerosas) de la próstata. Entre ellas se incluye el uso de inmunoterapia, que usa el propio sistema inmunitario del paciente para detectar cáncer fuera de la próstata, y el uso de varios avances tecnológicos para tratar el alargamiento de próstata no cancerígeno.