Tratamientos de aneurismas cerebrales

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La cirugía endovascular puede utilizarse para tratar a pacientes con un aneurisma o debilitamiento de la pared de un vaso sanguíneo. A diferencia de la cirugía abierta que repara vasos desde el exterior a través de una incisión y apertura en el hueso, la cirugía endovascular se puede realizar en un vaso sanguíneo.

El uso principal de la cirugía endovascular es evitar y tratar la ruptura de un aneurisma cerebral que puede provocar una hemorragia cerebral. Aproximadamente 30,000 personas por año en los Estados Unidos sufre una ruptura de aneurisma cerebral, según la Brain Aneurysm Foundation.

Factores de riesgo

Las personas con mayor riesgo de desarrollar un aneurisma cerebral incluyen mujeres, afroamericanos, fumadores y pacientes con hipertensión no controlada. Los pacientes con antecedentes de una ruptura de aneurisma tienen un mayor riesgo de sufrir una hemorragia a causa de otro aneurisma. Los pacientes que tienen familiares de primer grado con un historial de hermorragias en el cerebro a causa de un aneurisma corren un mayor riesgo de desarrollar un aneurisma cerebral y, por lo tanto, deben hacerse un examen a los 35 o 40 años de edad, aproximadamente.

Síntomas

La mayoría de los aneurismas cerebrales no son detectados hasta que se rompen. Una pequeña minoría puede presentar síntomas relacionados con presión localizada en el cerebro. Se están detectando cada vez más aneurismas por síntomas que no están relacionados con un aneurisma.

Síntomas de la ruptura de una aneurisma cerebral

  • Dolor de cabeza intenso (generalmente caracterizado como el "peor dolor de cabeza de su vida").
  • Náuseas y vómitos
  • Dolor o rigidez en el cuello
  • Desmayos o pérdida del conocimiento
  • Convulsiones
  • Sensibilidad a la luz

Detección y diagnóstico

Los aneurismas cerebrales son identificadas mediante el uso de técnicas de imágenes, tales como una tomografía computarizada, IRM, angiograma por resonancia magnética y angiografía por catéter. Las rupturas de aneurismas habitualmente se diagnostican mediante una tomografía computarizada, que detecta fácilmente la sangre en el cerebro. La angiografía cerebral o angiografía por tomografía computarizada se utiliza para encontrar el lugar, el tamaño y la forma exactos del aneurisma. Ambas técnicas usan un medio de contraste inyectable y rayos X para visualizar los aneurismas. Una angiografía por catéter es el examen utilizado como criterio de referencia para evaluar los vasos sanguíneos del cuello y el cerebro. La identificación y el tratamiento inmediatos de los aneurismas cerebrales es muy importante debido al riesgo que existe de un episodio de resangrado potencialmente grave. Cuando un aneurisma se rompe, el mayor riesgo de un resangrado se da dentro de las primeras 24 a 48 horas.

Cirugía endovascular

Durante la cirugía endovascular, se inserta un catéter flexible en la arteria femoral (en la parte superior de la pierna derecha) y se lleva directamente hacia el aneurisma. Se insertan espirales y stents desmontables para bloquear el flujo sanguíneo al aneurisma y provocar que coagule. La tecnología de rayos X en tiempo real, conocida como imágenes fluoroscópicas, se utiliza para visualizar los vasos sanguíneos del paciente, y mientras se colocan las bobinas dentro de un aneurisma, se puede ver el bloqueo progresivo del mismo.

Aunque es una tecnología bastante reciente, la cirugía endovascular se ha utilizado bastante en los últimos 10 años debido a que le ofrece a los pacientes las ventajas siguientes:

  • Menor incomodidad
  • Menos invasiva
  • Incisión más pequeña
  • Menos estrés para el corazón y pulmones del paciente
  • Menor necesidad de componentes sanguíneos
  • Menos riesgos para pacientes mayores con varios problemas médicos (por ej., enfermedad coronaria o afecciones pulmonares)
  • Recuperación más rápida