Uno de los problemas más comunes en los hombres mayores de 50 años es la hiperplasia benigna de próstata (HBP) o el agrandamiento de la próstata. Al llegar a los 60 años, más del 50 por ciento de los hombres sufre este problema. Para la edad de 85 años, la cifra asciende al 90 por ciento.

El objetivo de la próstata es producir líquido que ayuda a transportar el esperma. Aunque se cree que su crecimiento es una parte anormal del envejecimiento, la causa y el objetivo exactos casi no se conocen.

Factores de riesgo

  • Edad - Es más común en hombres mayores de 50 años
  • Causas hereditarias - Antecedente familiar de HBP o agrandamiento de la próstata
  • Nacionalidad - Es más común en americanos y europeos

Síntomas

La obstrucción e inestabilidad de la vejiga pueden causar:

  • Flujo de orina lento o débil
  • Sensación de evacuación incompleta de la vejiga
  • Dificultad para iniciar la micción
  • Urgencia para orinar
  • Micción frecuente
  • Levantarse para orinar frecuentemente a la noche
  • Flujo de orina que se inicia y se detiene
  • Esfuerzo para orinar
  • Retención urinaria aguda (total incapacidad de orinar)
  • Infección en el tracto urinario
  • Afecciones médicas peligrosas como insuficiencia renal, infecciones, sangrado o piedras

Detección y diagnóstico

Se utilizan algunas o todas las pruebas siguientes para confirmar o descartar la presencia de HBP o angrandamiento de la próstata:

  • Prueba digital rectal (DRE) - Por lo general, es la primera prueba que se hace. Un médico inserta un dedo enguantado y lubricado en el recto para sentir la próstata. Esta prueba permite que el médico tenga una idea general del tamaño y el estado de la próstata.
  • Puntuación internacional de los síntomas prostáticos (IPSS) o índice de síntomas de la AUA. Cuestionario corto que pregunta sobre los síntomas urinarios específicos asociados con HBP o agrandamiento de la próstata y la frecuencia con la que ocurren.
  • Análisis de orina. Prueba de laboratorio de su orina para descartar la presencia de una infección o afección que podría producir síntomas similares.
  • Análisis de sangre antígeno prostático específico (PSA). Se usa para ayudar a descartar cáncer de próstata como causa de los síntomas. El PSA es una proteína producida por las células de la próstata y el nivel sube en la sangre de los hombres que tienen cáncer de próstata o HBP.

Cuando se diagnostica HBP o agrandamiento de la próstata, se pueden realizar varias pruebas para determinar la gravedad de la afección:

  • Estudio del flujo urinario - Esto mide la fuerza y la cantidad del flujo de orina.
  • Pruebas de diagnóstico por imágenes - Se puede realizar un ultrasonido para medir el tamaño de la próstata y también se puede usar para detectar cálculos en la próstata, cálculos u obstrucciones renales o un tumor.
  • Citoscopia - Se inserta un citoscopio (un tubo fino que contiene una lente con un sistema de luz) en la uretra que le permiten al médico detectar problemas, como el agrandamiento de la próstata o el desarrollo de cálculos en la vejiga.
  • Estudios urodinámicos - El médico le puede recomendar una serie de pruebas para medir la presión y la función de la vejiga si sospecha que sus síntomas podrían estar relacionados con un problema de vejiga o un problema neurológico, pero no con HBP o agrandamiento de la próstata.
  • Prueba de volumen de residuo posmiccional - Se usa el diagnóstico por imágenes con ultrasonido para determinar si puede vaciar su vejiga.

Opciones de tratamiento

Medicamentos
Hay varios medicamentos aprobados por la FDA para aliviar los síntomas comunes del agrandamiento de la próstata, que incluyen los bloqueadores alfa y los inhibidores de la 5-alfa reductasa. Cada uno funciona de manera diferente. Pueden achicar la próstata agrandada o detener el crecimiento de las células de la próstata. Los médicos usan el índice de HBP para medir la respuesta del paciente al medicamento.

Procedimientos no quirúrgicos mínimamente invasivos

Si los medicamentos no funcionan, varios procedimientos pueden aliviar los síntomas sin cirugía. Generalmente realizados en el consultorio del médico, estos tratamientos usan varios tipos de energía térmica para reducir una porción de la próstata.

  • Terapia con láser intersticial (ILT): produce una necrosis coagulativa debajo de la superficie uretral que permite reducir la obstrucción y también bloquea en forma permanente los receptores alfa. El procedimiento requiere anestesia local. Durante este procedimiento, se inserta un cistoscopio con un láser de fibra para hacer una punción en la próstata. Una vez en la próstata, se activa la energía láser para destruir por calor el tejido y reducir la glándula. Se produce muy poco sangrado y la recuperación es rápida. El tratamiento produce necesidad de orinar con urgencia y frecuencia, que puede durar unas semanas.
  • TUMT (termoterapia transuretral con microondas): esta terapia reduce la frecuencia, la urgencia, el esfuerzo y el flujo intermitente al orinar, pero no corrige ningún problema de vaciado de la vejiga. En este procedimiento, se utilizan microondas reguladas por computadora para destruir porciones del tejido prostático por calor. Un sistema de refrigeración protege la pared de la uretra durante el procedimiento. La TUMT se realiza en el consultorio médico y solo requiere anestesia tópica y analgésicos. Un posible efecto secundario es el dolor al orinar durante varias semanas. También es posible que exista urgencia y mayor frecuencia en las micciones de forma temporal. Puede eyacular menor cantidad de semen. Muchos hombres deben repetir este procedimiento, debido a que los síntomas regresaron o no mejoraron.
  • TUNA (ablación transuretral con aguja de radiofrecuencia): este procedimiento también destruye el tejido de la próstata para mejorar el flujo de la orina y aliviar los síntomas. Mediante el procedimiento se calienta el tejido con las ondas de radio de alta frecuencia transmitidas por las agujas insertadas directamente en la próstata (se utiliza anestesia local). El procedimiento no requiere hospitalización. Posibles efectos secundarios: micción dolorosa, con urgencia o frecuencia por algunas semanas.

Cirugía
Para la mayoría de los hombres con un agrandamiento de la próstata muy importante, la cirugía puede aliviar los síntomas, pero existen riesgos y beneficios relacionados con cada tipo de operación.

  • TURP (resección transuretral de la próstata): es la cirugía más común para el agrandamiento de la próstata, y se considera que reduce ampliamente los síntomas. Solo se quita el crecimiento de tejido que está oprimiendo la uretra para permitir que la orina fluya con facilidad. El procedimiento utiliza un bucle eléctrico que corta el tejido y sella los vasos sanguíneos. La mayoría de los médicos recomiendan la TURP cuando sea posible, ya que es menos traumática que la cirugía abierta y requiere un tiempo de recuperación más corto. Con el procedimiento de TURP, los pacientes pueden tener una eyaculación retrógrada posteriormente. Esta es una afección por la cual el hombre eyacula hacia la vejiga en lugar de hacerlo a través de la uretra. Por lo general, la eyaculación retrógrada no es dolorosa. No debería ser un problema, salvo que la fertilidad sea una preocupación. Otros posibles efectos secundarios: pérdida de sangre que requiere una transfusión, dolor al orinar, infecciones recurrentes en el tracto urinario, estrechamiento de la vejiga y sangre en la orina. Después de la TURP, la probabilidad de tener problemas de erección es del 1% al 5%; el 85% de los pacientes tendrá eyaculación retrógrada. Sin embargo, con frecuencia es temporal.
  • TUIP (incisión transuretral de la próstata): en este procedimiento se realizan cortes en la próstata en lugar de quitar el tejido de la próstata. Estos cortes reducen la presión en la uretra, facilitando la micción. Los pacientes regresan a su casa en el mismo día y deben usar un catéter por uno o dos días. El alivio de los síntomas es más lento con la TUIP, comparada con la TURP. Sin embargo, la mayoría de los hombres están satisfechos con el alivio de los síntomas. Además, la eyaculación retrógrada es menos común y menos grave que después de la TURP. El riesgo de problemas de erección es mínimo.
  • Cirugía láser Greenlight: este procedimiento utiliza un láser de evaporación de alta energía para destruir el tejido de la próstata. Se realiza bajo anestesia general y no precisa hospitalización. Ofrece un alivio inmediato de los síntomas, pero los hombres pueden sufrir de dolor al orinar por algunas semanas. En general, este procedimiento causa una menor pérdida de sangre, y los efectos secundarios pueden incluir la eyaculación retrógrada.
  • Cirugía abierta de próstata (prostatectomía simple): cuando no se puede usar el procedimiento transuretral, se debe recurrir a la cirugía abierta (que requiere una incisión en el abdomen). Esto permite que el cirujano quite el tejido de la próstata. Por lo general, la prostatectomía abierta se utiliza cuando la glándula prostática está muy agrandada, cuando existe daño en la vejiga, si hay piedras en la vejiga o si la uretra está estrechada. Se quita la parte interna de la próstata. Esta cirugía se realiza bajo anestesia general o espinal y la recuperación puede tardar entre unas pocas semanas hasta varios meses. Los efectos secundarios son similares a la TURP, e incluyen pérdida de sangre que requiere transfusión, incontinencia urinaria, problemas de erección y eyaculación retrógrada.