En los últimos años, George Washington University Hospital ha invertido de manera significativa en la expansión de los enfoques hacia la cirugía mínimamente invasiva para las enfermedades renales, por ejemplo, tumores, quistes, cálculos renales, reconstrucción de anomalías del tracto urinario, estenosis y extirpación de riñones con funcionamiento deficiente (no cancerígenos).

Los métodos mínimamente invasivos han revolucionado la manera en que se tratan los trastornos renales. No todos los pacientes son candidatos para una cirugía mínimamente invasiva, pero aquellos que lo son pueden esperar una hospitalización mucho más corta, lo que significa una menor necesidad de calmantes, menos cicatrices y una recuperación más rápida.

Existen cuatro tipos de métodos mínimamente invasivos:

Procedimiento laparoscópico: desarrollado como una alternativa menos invasiva con una recuperación más rápida y un resultado cosmético más favorable cuando se lo compara con el método de cirugía abierta tradicional. Se hacen varias punciones en el abdomen y se inserta un telescopio para que el cirujano pueda operar utilizando un sistema de video.

Procedimiento robótico: similar al método laparoscópico, salvo que aquí se usan dos o tres brazos robóticos que se colocan dentro del paciente para asistir en el procedimiento quirúrgico. Estos pequeños brazos pueden moverse en direcciones que no son posibles con instrumentos laparoscópicos estándar. Este método no es necesariamente útil para todos los procedimientos renales, pero puede ser útil para algunos procedimientos reconstructivos. Más información >

Procedimiento percutáneo: en lugar de usar instrumentos quirúrgicos, se accede al riñón a través de una sola punción en la piel. Los instrumentos o las sondas llegan al riñón mediante la guía de rayos x (ultrasonido, TC o fluoroscopia). Esto evita la necesidad de hacer incisiones más grandes y permite una recuperación rápida.

Procedimiento ureteroscópico: en lugar de hacer una punción en la piel, se inserta un escopio desde el interior del tracto urinario (un conducto normal). Los escopios utilizados en este procedimiento son mucho más pequeños (2.5 mm) que los que se usan en el método percutáneo.