La cirugía espinal lo salvó de la parálisis

02 de agosto de 2017
La cirugía espinal lo salvó de la parálisis

Como ex jugador de fútbol americano y de rugby, James Jean-Claude conocía de cerca el dolor muscular y en las articulaciones. Comenzó a sentir un dolor leve en la espalda, pero no le dio demasiada importancia y lo aliviaba con medicamentos de venta libre. De a poco, el dolor fue empeorando, hasta el punto en que comenzó a irradiar hacia la cintura y las piernas, dificultándole flexionar las rodillas y hasta caminar.

Unas semanas después sintió que los síntomas empeoraban y llegaban a sus manos, además de que le empezó a costar cada vez más caminar. Creyendo que estaba sufriendo un accidente cerebrovascular, James acudió a la sala de emergencias de GW Hospital. Los médicos descartaron un ataque cardíaco y un accidente cerebrovascular, y lo derivaron a un neurólogo, que observó algunas reacciones poco habituales a pruebas de reflejos y le indicó una IRM de cuello y columna. Los resultados lo llevaron al neurocirujano Michael K. Rosner, MD, vicepresidente del Departamento de Neurocirugía de GW Hospital.

El Dr. Rosner recibió a James y le expresó su preocupación por los resultados de la IRM. "El Dr. Rosner me dijo que tenía estenosis espinal y que había tres vértebras comprimiendo mi columna vertebral. Me explicó que la cirugía siempre es el último recurso, pero que yo ya había pasado la etapa en la que podía someterme a un tratamiento conservador. El momento crítico fue cuando me dijo que estaba intentando prevenir una parálisis para que no estuviera condenado a una silla de ruedas", dice James.

El Dr. Rosner dice que el daño a la columna vertebral de James era muy grave y tenía correlato con el daño que aparecía en la IRM. "Nunca hay garantías con una cirugía, pero él fue uno de los pocos afortunados que recuperaron buena parte de su función", dice el Dr. Rosner. "Este procedimiento nos permitió evitar que el daño avanzara, y James notó una diferencia importante en sus niveles de dolor después".

James dice que la atención que recibió de los médicos, personal de enfermería y terapeutas de GW Hospital fue extraordinaria. "Fue muy conveniente que mi médico, mi cirugía y mi rehabilitación fueran todos parte del mismo sistema. No imagino cómo sería mi calidad de vida si no me hubieran hecho esta cirugía. Todos me cuidaron tanto", dice James. "Hace poco terminé mis sesiones de terapia y ahora tengo esperanzas en el futuro".