Los especialistas del Centro del Suelo Pélvico en George Washington University Hospital pueden ayudar a diagnosticar y tratar las siguientes afecciones:

Prolapso de órganos pélvicos

Cuando el útero, la vejiga o el recto pierden elasticidad y descienden o sobresalen hacia la vagina, las mujeres pueden sentir presión en el abdomen bajo. También pueden ver que algo se asoma por la vagina, sufrir incontinencia urinaria o fecal o sentir constipación y/o disminución del deseo sexual. Esta afección, conocida como prolapso de órganos pélvicos, ocurre cuando los músculos y los ligamentos que sostienen los órganos pélvicos se debilitan o rompen. Más información sobre el prolapso de órganos pélvicos y cómo se puede tratar con cirugía robótica >

Rectocele 

Cuando el área entre el recto y la vagina, conocida como tabique rectovaginal, se vuelve delgada y débil, el recto puede sobresalir por la vagina durante movimientos intestinales. La constipación, un parto difícil y una histerectomía pueden causar esta debilidad en las estructuras pélvicas. Si un rectocele se vuelve problemático, los médicos del Centro del Suelo Pélvico de GW pueden ofrecer varias modalidades de control para su tratamiento.

Cistocele

Al igual que el rectocele, el cistocele es común entre las mujeres con músculos débiles del suelo pélvico. Cuando los músculos en la base de la vejiga se vuelven demasiado delgados y débiles, la vejiga puede descender sobre la vagina. Esto puede afectar la micción. El Centro del Suelo Pélvico de GW puede ofrecer varias modalidades de control de tratamiento.

Incontinencia urinaria

La incontinencia urinaria por estrés produce la pérdida de orina al reírse, estornudar, toser o realizar cualquier tipo de esfuerzo. La vergüenza causada por la incontinencia urinaria suele impedir que las personas reciban ayuda de su médico a tiempo. Si bien muchos consideran que esta afección es una parte natural del envejecimiento, no es natural y puede afectar a personas de cualquier edad, particularmente a mujeres que han tenidos hijos por parto vaginal.

Después del tratamiento quirúrgico o con radiación para el cáncer de próstata, vejiga y colorrectal, los hombres suelen sentir el efecto colateral desagradable de la incontinencia urinaria.

El Centro del Suelo Pélvico de GW puede realizar un diagnóstico preciso del problema y ofrece muchas modalidades de tratamiento diferentes.

Vejiga hiperactiva

La vejiga está formada por músculos y, a veces, estos músculos pueden contraerse espásticamente y producir sensación de necesidad de orinar con urgencia y frecuencia. A veces, esto puede asociarse a la incontinencia y el malestar. Esto puede causar angustia y malestar a hombres y mujeres con este problema. Las personas con vejiga hiperactiva grave cambian o limitan sus actividades diarias debido a la vergüenza e incomodidad que provoca esta afección.

Los médicos del Centro del Suelo Pélvico de GW son expertos en el diagnóstico y tratamiento de vejiga hiperactiva. Los tratamientos para este problema incluyen medicamentos, cirugías mínimamente invasivas y, para casos graves o refractarios, los médicos del Centro del Suelo Pélvico ofrecen cirugía y opciones de tratamiento tecnológicamente avanzadas.

HBP (hiperplasia benigna de próstata) y retención urinaria 

Un agrandamiento de la próstata puede causar muchos síntomas urinarios tales como necesidad de orinar con frecuencia, despertarse a la noche para orinar e incapacidad de vaciar la vejiga completamente. Esto puede afectar significativamente la calidad de vida. El Centro del Suelo Pélvico de GW ofrece tratamientos mínimamente invasivos para aliviar los síntomas de la HBP.

Vejiga neuropática 

Las afecciones neurológicas como enfermedad de Parkinson, accidente cerebrovascular, esclerosis múltiple y trastornos de columna pueden afectar la vejiga. El Centro del Suelo Pélvico de GW puede evaluar a estos pacientes y ofrecer opciones de tratamiento quirúrgico y no quirúrgico.

Incontinencia fecal

La incontinencia fecal, que afecta a personas de todas las edades, es la incapacidad de controlar el intestino. Más común en las mujeres, la incontinencia fecal no es una parte normal del envejecimiento. Las personas que padecen esta afección también son reacios a socializar debido al temor de tener un "accidente" en público.

Las causas de incontinencia fecal incluyen: constipación, daño de los músculos del esfínter anal o el recto, pérdida de capacidad de almacenamiento en el recto, diarrea y disfunción del suelo pélvico. Los médicos que trabajan en el Centro del Suelo Pélvico de GW tratan la incontinencia fecal con recomendaciones de cambios en la dieta, medicamentos, entrenamiento del intestino o cirugía. Recuperar la continencia fecal puede requerir más de un tratamiento.

Constipación

Evacuaciones intestinales poco frecuentes (menos de tres veces por semana), la necesidad de esforzarse más del cincuenta por ciento de las veces durante las evacuaciones intestinales, hinchazón y dolor abdominal son síntomas de constipación. El Centro del Suelo Pélvico de GW ofrece a los pacientes procedimientos de manejo del intestino, reparación quirúrgica y rehabilitación del suelo pélvico para corregir estas anomalías.

Los trastornos del piso pélvico son tratables y controlables. Sin embargo, una terapia exitosa requiere de la participación activa del paciente, tanto en el diagnóstico como en la terapia. El tratamiento en general depende de la gravedad de la afección y muchas veces se obtienen mejores resultados usando varias opciones de tratamiento juntas.

Opciones de tratamiento

Los trastornos del piso pélvico son tratables y controlables. Sin embargo, una terapia exitosa requiere de la participación activa del paciente, tanto en el diagnóstico como en la terapia. El tratamiento en general depende de la gravedad de la afección y muchas veces se obtienen mejores resultados usando varias opciones de tratamiento juntas.

Opciones no quirúrgicas

  • Los ejercicios Kegel para fortalecer los músculos pueden ser muy útiles para trastornos leves del suelo pélvico. La biorretroalimentación puede ayudar a entrenar y fortalecer los músculos pélvicos.
  • Se puede insertar un pesario en la vagina. Este dispositivo con forma de aro se puede dejar dentro del cuerpo todo el día para ayudar a sostener los órganos del suelo pélvico. Este aparato a medida ayuda a retrasar el deterioro de los músculos pélvicos por varios años y es una buena opción para mujeres que todavía quieren tener hijos o aquellas que no son buenas candidatas para una reparación quirúrgica.
  • Se pueden enviar impulsos eléctricos a través del recto o la vagina para ayudar a controlar y estimular los músculos del suelo pélvico. Este tratamiento debe hacerse varias veces durante algunos meses.
  • Un programa de manejo intestinal y defecación estimulada (enemas, supositorios, medicamentos).

Opciones quirúrgicas

Reparación del suelo pélvico por vía vaginal

Estos procedimientos se usan para tratar el prolapso pélvico mediante incisiones dentro y alrededor de la vagina para recuperar la anatomía normal del suelo pélvico.

Reparación del suelo pélvico mediante laparoscopia

En este procedimiento, los cirujanos insertan un pequeño telescopio (laparoscopio) a través de una pequeña incisión. El laparoscopio está conectado a una cámara de televisión para que los cirujanos tengan una vista amplificada del suelo pélvico. Después de hacer varias incisiones pequeñas en el abdomen, los cirujanos usan instrumentos especialmente diseñados para volver a levantar y adherir los órganos desplazados a sus posiciones normales con suturas permanentes. El tratamiento laparoscópico de defectos del suelo pélvico tiene muchos beneficios, como:

  • Poder identificar precisamente los defectos del suelo pélvico porque con un laparoscopio se puede ver muy bien el suelo pélvico desde arriba
  • Minimizar la necesidad y magnitud de la reparación vaginal, lo que a su vez reduce el riesgo de cicatrices internas dolorosas
  • Evitar o retrasar una histerectomía por prolapso uterino
  • Permitir que el paciente se recupere en menos tiempo y tenga menos malestar posoperatorio

Incontinencia urinaria

Opciones no quirúrgicas

Según el motivo de la incontinencia, algunos síntomas urinarios se pueden mejorar con cambios en el comportamiento. El entrenamiento de la vejiga y orinar siguiendo un cronograma puede ayudar a vaciar la vejiga continuamente en vez de esperar a tener ganas de orinar. Disminuir el consumo de alcohol y cafeína, así como también de alimentos y líquidos ácidos, también puede ayudar. Por último, se pueden recetar medicamentos para ayudar a controlar la vejiga: antagonista muscarínico (para vejigas hiperactivas); imipramina, un antidepresivo para relajar el músculo de la vejiga; antibióticos, cuando su afección está relacionada con una infección del tracto urinario; bloqueadores alfa y otros medicamentos para relajar el esfínter urinario o encoger la próstata.

Opciones quirúrgicas

  • Una vejiga hiperactiva o la retención de orina se pueden tratar colocando electrodos en la región dorsal para enviar estímulos eléctricos a los nervios de la vejiga.
  • Se puede insertar un "cabestrillo" durante un procedimiento mínimamente invasivo en la uretra para que se mantenga en su posición natural. Este procedimiento se puede hacer en pacientes con incontinencia urinaria o disfunción del esfínter.
  • El tejido que rodea a la uretra se puede mejorar quirúrgicamente o "abultar" alrededor del esfínter para ayudar a fortalecer el esfínter.
  • Se puede hacer una cirugía de suspensión de cuello de la vejiga donde se hace una incisión en el abdomen y se adhiere la vejiga a un ligamento cerca del hueso púbico.
  • Se puede insertar un esfínter urinario artificial para ayudar a controlar los músculos del suelo pélvico. Este aro con forma de rosquilla se inserta alrededor de la uretra. Este aparato detiene el flujo de orina y lo libera cuando se lo presiona manualmente.
  • Estimulación del nervio sacro: se colocan electrodos para estimular los nervios de la columna.

Incontinencia fecal

Opciones quirúrgicas

La mayoría de la gente con incontinencia fecal no es candidata para una corrección quirúrgica, pero puede ser beneficiosa para algunas personas. Existe una variedad de técnicas y procedimientos quirúrgicos para el tratamiento de la incontinencia fecal:

  • Esfinteroplastia: reparación directa de un defecto muscular.
  • Esfínter intestinal artificial: una rosquilla inflable que se implanta alrededor de los músculos del ano.
  • Estimulación del nervio sacro: se colocan electrodos para estimular los nervios de la columna.
  • Colostomía o ileostomía.