Los médicos del Centro Integral del Cáncer de Mama de The George Washington University Hospital pueden usar las siguientes terapias por separado, o combinadas con la cirugía para el tratamiento del cáncer de mama.

Radioterapia externa

La radioterapia es una forma común de tratamiento que se usa generalmente después de la operación (lumpectomía o mastectomía) para eliminar cualquier resto de células cancerosas y disminuir la probabilidad de que el cáncer reaparezca en el futuro. Durante la terapia, la radiación se dirige hacia la mama, la pared torácica y/o los ganglios linfáticos, desde una máquina que está ubicada afuera del cuerpo. Para optimizar el tratamiento, la radiación se administra diariamente durante varias semanas.

Quimioterapia

Los medicamentos de quimioterapia se pueden administrar por vía intravenosa o en forma oral, para combatir las células cancerosas que se encuentran en el organismo. El tratamiento dura aproximadamente de cuatro a seis meses y puede provocar efectos secundarios como nauseas, caída del cabello, aumento de peso y cansancio general. Sin embargo, en los últimos años estos efectos secundarios han ido disminuyendo debido al desarrollo de nuevos medicamentos y a la capacidad de administrar dosis más precisas de quimioterapia.

Terapia hormonal

La terapia hormonal inhibe la capacidad natural de las hormonas en el organismo, como es el caso del estrógeno y la progesterona, que se unen a las células cancerosas y estimulan su crecimiento y multiplicación. El tratamiento se realiza en aquellos casos donde las células cancerosas resultan positivas como receptoras de estrógeno y progesterona. Durante la terapia hormonal se le deberá hacer un seguimiento cuidadoso para minimizar los efectos secundarios. La terapia hormonal puede incluir un medicamento denominado tamoxifeno.

El tamoxifeno interfiere con la actividad del estrógeno, lentificando o frenando el crecimiento de células cancerosas ya presentes en el organismo. Se utiliza después de la cirugía y se ha comprobado que el tamoxifeno ayuda a prevenir que reaparezca el cáncer de mama original. También está comprobado que disminuye el riesgo de desarrollar nuevo cáncer en la otra mama. El tamoxifeno también se puede usar en aquellas mujeres que tienen un riesgo alto de desarrollar cáncer de mama, pero que no padecen de esa enfermedad aún, para disminuir en forma efectiva el riesgo de desarrollarla.