El páncreas es una glándula en forma de pera que se extiende longitudinalmente por el abdomen, entre la columna vertebral y el estómago. El páncreas tiene dos funciones principales. Libera hormonas en el torrente sanguíneo, especialmente la insulina, y produce enzimas, que descomponen las grasas y las proteínas para ayudar a digerir los alimentos. Las encimas viajan desde el páncreas por conductos, donde se vacían en el intestino delgado. El lugar más común donde aparece el cáncer es en los conductos que transportan las encimas hasta el intestino delgado. El cáncer también aparece en el tejido glandular del páncreas, en las células donde se producen las hormonas.

Factores de riesgo

  • La mayoría de los pacientes mayores de 50 años de edad
  • Los hombres suelen ser más propensos que las mujeres
  • Los fumadores tienen el doble o triple de probabilidades de desarrollar cáncer de páncreas que los no fumadores
  • Antecedentes familiares de cáncer de páncreas, colon u ovarios, diabetes y pancreatitis crónica
  • Los afroamericanos son más propensos a sufrir cáncer de páncreas
  • Exposición a ciertos químicos
  • Dieta con alto contenido graso
  • Antecedentes familiares de BRCA más cáncer de mama

Síntomas

El cáncer de páncreas en su etapa inicial es particularmente difícil de detectar y tratar porque exhibe muy pocos síntomas notables. Aquellos que sufren cáncer de páncreas pueden presentar los siguientes síntomas:

  • Pérdida de peso
  • Pérdida de apetito
  • Náuseas y vómitos
  • Dolor en el epigastrio y la espalda
  • Ictericia, una afección que causa el oscurecimiento de la orina y coloración amarillenta en los ojos y la piel

Detección y diagnóstico

El primer paso para hacer un diagnóstico en general es hacer un examen físico. Cuando un paciente presenta síntomas, el médico palpará el abdomen para ver si existe algún cambio en la zona alrededor del páncreas, hígado y vesícula biliar e inflamación anormal por líquido en el abdomen, llamada ascitis. Se pueden analizar muestras de sangre, orina y heces para examinar la bilirrubina, una acumulación que puede darse por la presencia de un tumor que obstruye el conducto biliar común. Los marcadores de tumores, proteínas que aparecen en la sangre cuando se tiene cáncer, pueden ser útiles para el diagnóstico y seguimiento.

Una tomografía computarizada (TC) es un tipo de radiografía que puede tomar fotografías muy detalladas. La tomografía computarizada se usa para buscar tumores en el páncreas, ganglios linfáticos y el hígado y también puede detectar un bloqueo en el conducto biliar.

Un ultrasonido utiliza ondas de sonido inaudibles que rebotan en los órganos internos y crean una imagen del interior del cuerpo. Se emplean dos tipos de ultrasonidos ante la posibilidad de un cáncer de páncreas: externo o interno. Para una evaluación externa, un dispositivo de ultrasonido se coloca sobre el abdomen, el cual se denomina ultrasonido transabdominal. Para una evaluación interna, en un ultrasonido endoscópico (EUS), se inserta un endoscopio —o un tubo finomcon un dispositivo de ultrasonido en el extremo— en el cuerpo a través de la boca hasta el intestino delgado. El extremo del tubo tiene un dispositivo de ultrasonido.

En una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE), se pasa un endoscopio -o tubo delgado- por el cuerpo a través de la boca. El médico puede ver por el tubo a medida que lo empuja hacia el intestino delgado, donde entonces se inserta un tubo más pequeño, llamado catéter, a través del endoscopio. El catéter libera un tinte inocuo que delinea la estructura de los conductos. Se toma una radiografía para ver si los conductos están bloqueados o estrechados.

En una colangiografía transhepática percutánea (PTC) se inyecta un tinte inocuo al hígado a través de la piel. Se toma una radiografía para saber si hay obstrucciones en las vías biliares o dónde se encuentran las obstrucciones, lo que puede indicar crecimiento tumoral.

En una biopsia se extrae un trozo de tejido del páncreas para que un patólogo lo examine bajo un microscopio.

En la tomografía por emisión de positrones (PET) se usa un material radiactivo llamado marcador para resaltar áreas de interés y ayudar a determinar si el cáncer se puede extirpar quirúrgicamente.

Opciones de tratamiento para el cáncer de páncreas

Un procedimiento de Whipple, o duodenoctomía pancreática, es un procedimiento quirúrgico que se realiza para tratar el cáncer de páncreas y otros trastornos del páncreas, intestinos y conductos biliares como pancreatitis y cáncer del conducto biliar. Es el tipo de cirugía más común para eliminar el cáncer que se encuentra en la cabeza del páncreas. El objetivo del procedimiento es eliminar el tumor y de esa forma prevenir que se haga más grande o que se propague a otros órganos.

Por lo general, la operación se realiza con una incisión grande hacia abajo en el medio del abdomen, pero también se puede llevar a cabo por laparoscopía, realizando incisiones más pequeñas y usando instrumentos especiales, incluso una cámara. Una vez en el interior, el cirujano extirpa la cabeza del páncreas. También se puede extraer el cuerpo del páncreas, así como también otros órganos cercanos, como parte del intestino delgado, parte del conducto biliar, la vesícula biliar, los ganglios linfáticos y parte del estómago. Luego, el cirujano conecta la porción del conducto biliar y del páncreas al intestino delgado, para que la bilis y la encimas digestivas todavía puedan pasar al intestino delgado. Para asegurar que la comida pueda pasar por el tracto digestivo, se reconectan los extremos del intestino delgado.

Un procedimiento de Whipple es una operación muy compleja y demandante que tiene un riesgo relativamente alto de complicaciones que amenazan la vida. Para obtener el mejor resultado, el procedimiento debe ser realizado por cirujanos altamente especializados y experimentados. A pesar de los riesgos, el procedimiento por lo general salva vidas y es la única cura conocida para la mayor parte de los tumores y cánceres pancreáticos.

También puede hacerse una cirugía para liberar las obstrucciones en el conducto biliar y el duodeno sin extirpar los tumores. Se puede colocar un bypass o stent, un tubo de plástico o metal, para mantener las vías bien abiertas.

La radioterapia mata a las células cancerosas con rayos X intensos dirigidos específicamente al crecimiento canceroso. La radiación se puede emitir desde fuera del cuerpo del paciente o se pueden colocar materiales radioactivos en el interior del área a tratar. Los efectos secundarios de la radioterapia incluyen pérdida de apetito, fatiga, náuseas, vómitos y problemas con la digestión.

La quimioterapia implica tomar medicamentos que matan a las células de rápido crecimiento, por lo que pueden destruir las células no cancerosas también. Los efectos secundarios varían según el tipo de medicamento pero, por lo general, se espera pérdida de cabello, náuseas, vómitos, diarrea, pérdida del apetito, llagas en la boca y los labios y una menor resistencia a la infección.